<<Imagine una estrella en el desierto>>, sugirió el Profesional de la Salud Mental.
No comprendí bien,
él se refería, claro, a la impresión atávica de la soledad;
pero el brote seguía su curso, entonces
me señaló cómo es debido respirar (algo por lo general
muy poco enseñado)
Volví a la imagen del desierto: insonorizado y único.
<<Es algo hecho especialmente para mí>>, dije.
<<Así, sí, vamos. Como la respiración regular
de un animal que duerme>>, señaló, y el desierto
devorándolo todo.
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